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momento en el que los periodos menstruales cesan permanentemente De Wikipedia, la enciclopedia libre
La menopausia (del griego μήν, μηνός mḗn, mēnós -'mes', mensualmente- y παῦσις paûsis -'cesación', cese-) [1] se define como cese de la menstruación. Tiene correlaciones fisiológicas como consecuencia de la declinación de la secreción de estrógenos y progesterona por pérdida de la función folicular, al tener ambas hormonas receptores y efectos en casi todas las células de nuestro cuerpo. La menopausia se diagnostica tras doce meses sin sangrado menstrual, si bien se corresponde con un momento concreto, esto es, con el de la última regla tras la cual tiene lugar el cese definitivo de la menstruación dando inicio a la postmenopausia.[2][3][4]
El término menopausia se confunde con frecuencia con el de climaterio, y de hecho, según el Diccionario de la lengua española (RAE), una de sus acepciones es precisamente la de «climaterio femenino», ahondando en esta imprecisión.[5][6] Sin embargo, en sentido estricto, son dos cosas diferentes. La menopausia, según su definición rigurosa, se corresponde con el día en el que tiene lugar la última menstruación de la mujer. Por tanto, si hacemos alusión a un periodo de tiempo, en realidad a lo que nos estamos refiriendo es al climaterio.[4]El climaterio es un período de duración variable durante el cual se mantienen los signos y síntomas relacionados con la retirada de la menstruación, el cual comprende las etapas de la premenopausia y de la postmenopausia. Así mismo, en el año 2022, la OMS incorporó el término «perimenopausia» para referirse al periodo que transcurre desde la primera vez que se observan los cambios en el ciclo menstrual y síntomas climatéricos, hasta un año después del último periodo menstrual. La perimenopausia puede durar varios años.[7][8]
A nivel endocrinológico existe una serie de elevaciones y disminuciones de ciertas hormonas, como la elevación de las hormonas foliculoestimulante (FSH) y la luteinizante (LH). La ovulación prematura aumenta y los folículos disminuyen, es por esto que hay disminución de la producción de progesterona, lo que produce un exceso de estrógenos.
Finalmente, los folículos ováricos dejan de responder a las hormonas foliculoestimulante y a la luteinizante; y la progesterona se hace indetectable, produciéndose el cese de la menstruación. Se puede pensar que el ovario postmenopaúsico es inútil, sin embargo, se ha comprobado que siguen produciendo estrógenos y androstenediona pero de manera reducida, lo que produce síntomas tales como la amenorrea, bochornos, periodos de sudoración y sequedad vaginal.[9]
La causa principal de la transición de la etapa fértil a la etapa infértil es el envejecimiento ovárico, un proceso fisiológico que se asocia a la disminución del número y la calidad de los folículos.
En la etapa fértil, los niveles de FSH están controlados por la inhibina B, una hormona liberada por los folículos que inhibe la liberación de FSH por parte de la hipófisis. Esta hormona, al igual que el resto de hormonas implicadas en el ciclo, se libera de forma controlada y cíclica. En la premenopausia se produce una disminución de los niveles de inhibina B, debido a que el número de folículos se ha reducido. Como consecuencia, se produce un aumento de los niveles de FSH que lleva a una alteración del eje hipotálamo-hipófisis-ovarios. A largo plazo lo que se produce es una disminución en los niveles de estrógenos responsable de los síntomas que se dan en la menopausia.[10]
En los ovarios, los primeros signos de "envejecimiento" aparecen relativamente pronto en comparación con otros órganos (éstos cambios tienen su sintomatología mucho tiempo antes de que ocurra el cese de la menstruación: Pueden empezar a suceder a partir de los 35 años), provocando un descenso progresivo en su funcionalidad en la treintena que deriva en un fallo ovárico completo 10 o 20 años después, al diferenciarse el tejido ovárico funcional en tejido graso o fibroso, provocando que en los ovarios se den los siguientes fenómenos:
Una mujer llega a la menopausia cuando no tiene un período menstrual durante un año. Los cambios y los síntomas pueden empezar varios años antes (perimenopausia). En los meses o años conducentes a la menopausia es posible experimentar estos signos y síntomas:
Los signos y síntomas, incluidos los cambios en la menstruación, pueden variar mucho de una mujer a otra.
No menstruar algún mes durante la perimenopausia es frecuente y esperable. Los períodos menstruales suelen saltarse un mes y regresar, o saltarse varios meses y luego comenzar ciclos mensuales nuevamente durante unos meses. Los períodos también suelen tener ciclos más breves, por lo tanto, son más seguidos. Aunque los períodos menstruales sean irregulares, es posible quedar embarazada.
Después de la menopausia, el riesgo de padecer ciertas enfermedades aumenta. Por ejemplo:
La última menstruación generalmente ocurre entre los 48 y los 57 años. La duración de la menopausia en sentido estricto será, por tanto, de un día, ya que se corresponde con el último sangrado. Va a estar precedido por el climaterio, que es la fase de transición entre la etapa reproductiva y no reproductiva de la mujer. Este proceso se inicia varios años antes del último período, cuando el ciclo (o período menstrual) empieza a ser menos regular. La disminución en los niveles de las hormonas estrógeno y progesterona causa cambios en la menstruación. Estas hormonas tienen receptores en la mayoría de las células de nuestro organismo, motivo por el cual las mujeres experimentan cambios importantes durante este periodo.
Cabe destacar que, hoy en día, las mujeres con un adecuado estilo de vida presentan la menopausia más tarde. Sin embargo, hay factores que parecen generar un adelanto de la menopausia:
La menopausia marca el final de la vida reproductiva de la mujer. Sin embargo, gracias a los avances médicos actuales y al espectacular desarrollo que han experimentado las Técnicas de Reproducción Asistida en los últimos años, ya se ha conseguido que mujeres a las que se les diagnostica fallo ovárico prematuro queden embarazadas y se conviertan en madres. Ejemplo de ello es el nacimiento, en octubre de 2018, de una niña en el Hospital Clínico y Provincial de Barcelona, gracias a una técnica pionera.[16]Dicha técnica, desarrollada para mujeres que sufren menopausia precoz (anomalía que afecta al 1% de las mujeres), sigue siendo un ensayo clínico. Concretamente, se ha probado en un total de 12 mujeres, una de las cuales ha llevado a término el embarazo. Consiste en una laparoscopia para extirpar una parte del córtex ovárico, que posteriormente es fragmentado y reinsertado en el ovario de la paciente. Tras la intervención, es necesario estimular hormonalmente a la mujer para obtener ovocitos que, finalmente, son fecundados in vitro. Este procedimiento funciona porque induce la activación de los "folículos dormidos" que tiene la mujer tras la menopausia, más que generar otros nuevos.
Para determinar si se debe recomendar algún tratamiento para alguno de los síntomas de la menopausia en una mujer, se debe establecer en qué etapa se encuentra la mujer y cuál es la sintomatología específica que está padeciendo. Además, es fundamental tener en cuenta la percepción de la calidad de vida de la propia mujer, así como sus preferencias.
En principio, cualquier mujer en período de transición o en menopausia es candidata a recibir tratamiento hormonal sustitutivo (THS) siempre y cuando sus beneficios superen sus posibles riesgos. Actualmente la THS es considerada la mejor y más segura manera de tratar los síntomas del período de transición y de la menopausia, sobre todo en mujeres menores de 60 años sin riesgo médico elevado.[17] En cualquier caso, esta valoración y la posterior administración de la THS debe realizarla un especialista.
El THS consiste en la administración de estrógenos y progestágeno. El progestágeno disminuye los riesgos tanto de cáncer de mama como de endometrio. Éstos tratamientos deben estar muy controlados y administrarse siempre la menor dosis necesaria el menor tiempo posible.[18]
Para aquellas mujeres en las que el tratamiento hormonal sustitutivo no es adecuado, hay alternativas sin evidencia científica probada que podrían funcionar en casos individuales: el yoga, la respiración acompasada, la acupuntura, la terapia de relajación; terapias alternativas como la terapia cimicífuga, productos botánicos, suplementos de ácidos grasos omega-3 y las hierbas dietéticas chinas.
También existen tratamientos no hormonales con base científica como la paroxetina en dosis bajas, la venlafaxina y la gabapentina, que son alternativas que deben ser preescritas por un médico.
El síndrome genitourinario puede beneficiarse del estrógeno vaginal, los humectantes vaginales no hormonales o el ospemifeno.
A lo largo de los años han ido apareciendo distintas opciones terapéuticas dirigidas a paliar las consecuencias de los síntomas asociados a la menopausia que pudieran tener efectos negativos sobre la salud y la calidad de vida. Algunos de ellas han suscitado controversia y han sido cuestionadas acusadas de paralogizar lo que es una etapa natural de la vida de toda mujer por responder, más a los intereses de industrias farmacológicas, que a los de las propias afectadas.[19]
Una alternativa terapéutica comercializada en 2023 y aprobada por la FDA y la Agencia Europea de Medicamentos es el Fezolinetant.[20]
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